Análisis Psicológico: Resolución Asamblea FFIB

Siempre es interesante leer y estudiar las propuestas que se hacen a una federación deportiva para llevar a cabo cambios que afecten a la competición u otros ámbitos. Tras la resaca de la Asamblea FFIB (Federación de Fútbol de las Islas Baleares) se han aprobado algunas propuestas que para muchas personas mejoran lo que había hasta ahora y que para otros lo empeora.

Vamos a recorrer las propuestas aceptadas y vamos a reflexionar sobre estas medidas adoptadas para la próxima temporada, es evidente que encontraremos argumentos basados en el conocimiento de la psicología deportiva que apoyarán o refutarán la conveniencia de estas medidas. Si bien, algunas me van a afectar directamente dado mi papel como entrenador esta temporada 2016/2017 en un equipo de categoría infantil.

Categoría Infantil sólo disputará partidos los domingos

Esta propuesta aceptada en la asamblea FFIB parece inofensiva, a priori es una medida que, bajo mi punto de vista, permite cuadrar mucho mejor las sesiones de entrenamiento y los microciclos semanales. A nivel psicológico para los jugadores, nacidos en 2003 y 2004, la costumbre les dispone a que su mente y su cuerpo los domingos por la mañana tiendan a estar más activados. Cómo puede imaginarse, posibles problemas de ansiedad a la competición si no se resuelven con la ayuda del psicólogo y el entrenador puede llevar a que sábados por la noche los deportistas anticipen esa situación angustiosa y puedan tener problemas para conciliar el sueño.

A nivel familiar, es dónde aparentemente puede haber algún obstáculo, dado que para muchos trabajadores el domingo es su único día de descanso y libertad, puede que a muchas familias invertir cada domingo en el fútbol les trastoque el descanso y pueda suponer un estrés. Invitaría a la reflexión a los padres, y a meditar sobre que ir a ver a tu hijo al partido es una práctica familiar de la que seguro vais a disfrutar.

Teniendo en cuenta que anteriormente existía libertad para colocar los partidos a cualquier hora sábado o domingo, que son niños entre 12 y 13 años y que así todos nos podemos organizar mejor, con su respectiva rebaja del nivel de incertidumbre y posiblemente de estrés, considero esta medida aprobada en la asamblea FFIB como acertada.

Partidos de Infantiles distribuidos en 4 cuartos de 18 minutos, todo jugador debe jugar al menos uno de los cuartos

Los futbolistas en estas edades necesitan disputar minutos, necesitan divertirse, pero ante todo necesitan interiorizar que entrenar bien y mejorar es más importante que jugar bien en los partidos. Los niños, cuanto más pequeños son, mayor capacidad adaptativa tienen, desde prebenjamines hasta alevines juegan 4 partes de distinta duración según la categoría y todos los jugadores convocados deben jugar 2 partes.

Es posible que a priori esta medida de la asamblea FFIB sea positiva a nivel lúdico y, sobre todo, para paliar muchos casos en los que entrenadores poco formados o a los que no se les debería permitir entrenar a niños han alejado a niños de practicar su deporte favorito en la competición durante largos periodos de tiempo sin justificación alguna.

Esta medida tomada, aun así conlleva un mensaje peligroso para los jóvenes, mientras antes ya debían empezar a interiorizar que el esfuerzo, el rendimiento y las ganas conllevaban minutos, ahora la norma exige que hayas hecho lo que hayas hecho, si estás en el banquillo vas a jugar 18 minutos. Es evidente que hecha la ley, hecha la trampa y es que el problema seguirá siendo las desconvocatorias y si un entrenador no quiere que un niño juegue sólo deberá desconvocarlo.

Bajo un punto de vista adaptativo y a largo plazo, es evidente que estamos sobreprotegiendo a los niños de una realidad que, al fin y al cabo, se encontrarán 2 años después en una categoría mucho más dura (cadetes, 14 y 15 años) y sin la experiencia de lo que supone quedar en el banquillo sin jugar, disputar sólo 10 minutos o aguantar 35 o 40 minutos en el césped sin parar ni descansar. Es evidente que el problema no está en las normas de la competición ni en la estructura o reparto de minutos por norma, sino en el estilo directivo, formación e inteligencia de los técnicos y de las familias.

Es evidente, que si los clubes tienen mecanismos para asegurar minutos a todos los jugadores, y existen entrenadores con visión educativa y formativa, este mecanismo no haría falta llevarlo a cabo. Con la utilización de esta medida no aprenden los técnicos (se les obliga), no aprenden los jugadores algunas vivencias que deben vivir para consolidarse en el futuro como personas que deben afrontar una realidad no siempre “buena y bonita” y no aprenden las familias a conocer las reglas del deporte en el que siempre “gana el más fuerte”.

A nivel psicológico del entrenador esta medida limita de forma importante el poder de enseñanza sobre los jugadores que no vienen a entrenar, que tienen faltas de respeto, que no se están esforzando cómo debieran o que simplemente no se están comportando como un jugador de un equipo, para castigar esas acciones (las cuales deberíamos castigar si se supone que enseñamos para la vida a los nenes) nos vemos obligados a desconvocar en la mayoría de ocasiones, cuando un castigo menos severo sería mejor opción, con el valor añadido que vendría a hacer grupo con los compañeros al estar convocado y aprendería vivencialmente el valor de jugar minutos.

El efecto paradójico de esta medida puede ser dispar, viendo equipos de 19 jugadores en plantilla con sólo 14 convocados, teniendo jugadores más perezosos o con menos motivación en entrenamientos porque saben que mínimo jugarán 18 minutos y el entrenador se arriesga a ir con pocos jugadores si son desconvocados, padres que antes ya se quejaban si un jugador no jugaba ni 15 minutos ahora se quejarán por sólo jugar un cuarto, y otros posibles efectos que se deberán cuadrar. Y pensar que esta medida es para evitar la mala mano de esos entrenadores con poca orientación a la formación y que sólo persiguen los resultados. Al final controlar tanto la competición, hace que le sigamos dando más importancia a ésta que a los entrenamientos, cuando es evidente que en estas edades dónde más progresan los jugadores es en los entrenamientos.

Por todo esto, considero que esta medida de la asamblea FFIB es desacertada. Los clubes son responsables de qué entrenadores seleccionan para dirigir los equipos, por lo que ellos deberían gestionar la orientación formativa y el reparto de minutos de las plantillas.

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Alevines pasarán a disputar partidos en la modalidad de Fútbol-8

Esta medida de la asamblea FFIB es acertada en el sentido de dar uniformidad al proceso de desarrollo de los jóvenes, dejando tan sólo la modalidad de fútbol-8 y fútbol. Quizás algún exfutbolista no entienda las razones de esta medida y le parezcan un error, acierto o error, lo que puede conllevar son aspectos que debemos tener en cuenta.

El mediocampo en la modalidad de futbol-7 ya se quedaba pequeño, en edades alevín los jugadores están capacitados para jugar en fútbol-11 con un proceso de adaptación que es evidente, por lo cual añadir un jugador más va a conllevar una dificultad añadida, por la falta de espacio, si gracias a eso, se consigue evitar el juego frenético de área a área que se daba en fútbol-7 esta medida será un éxito, permitiendo desarrollar la inteligencia del juego táctico y por tanto la calidad del jugador, si por otra parte no se corrige dicho aspecto seguiremos en la misma dinámica con menos espacio para jugar.

Esto está justificado para que haya 1 jugador más que disfruta de minutos en cada parte, pero por esa regla de tres, si jugasen futbol-11 habría 4 jugadores más que disputarían de minutos, las plantillas serían más pobladas y evitaríamos en algunos clubes los equipos C, D, E, etc. que pueden llevar a los niños a clasificarse unos entre otros.

La justificación por seguir compitiendo en un espacio reducido cómo es medio campo de fútbol es por el mayor índice de interacción de cada jugador con el balón, por este motivo es por el cual se eliminó la modalidad de futbol-11 de categoría alevín. Este hecho retrasa el proceso de adaptación a la categoría infantil dónde ya jugarán al fútbol de verdad.

Se prevé que al requerir un jugador más las plantillas puedan ser más amplias y esto pueda distribuir mejor a los jugadores en los clubes sin que se pueda categorizar tanto por nivel. Aunque el momento de interactuar con el balón y mejorar sea en entrenamientos, esta medida en los partidos, favorece el aspecto lúdico y la autoconfianza de algunos jugadores al interactuar más con el balón, aunque posiblemente si jugasen a fútbol-11 no pasaría nada grave y se adaptarían antes. Por todo esto, considero la medida de la asamblea FFIB acertada.

Medidas presentadas por el Gobierno de las Islas Baleares para “formar en valores”

Tarjeta Blanca para premiar el juego limpio

Me falta información sobre esta medida y cómo pretende proceder, pero la idea es buena. El juego sucio se castiga, a nivel psicológico faltaba una parte importante para consolidar el “fair play” y es precisamente la acción de recompensar debidamente el juego limpio. Una tarjeta amarilla es un símbolo de amonestación y conlleva unas consecuencias, la tarjeta roja es otro símbolo (un objeto al que le atribuimos un significado) que conlleva una expulsión inmediata, es necesario estudiar y valorar qué simbología o importancia va a adquirir la tarjeta blanca, ¿qué beneficios adquiere el jugador o equipo al que se le muestra la tarjeta blanca?

Para que esta medida funcione debe crearse el mecanismo necesario para que el jugador le otorgue una importancia a conseguir esa tarjeta, por la cual conseguirla sea un deseo del jugador. Caeríamos en un error, mostrar una tarjeta blanca que para el jugador no tuviese importancia o peor, tuviese un significado negativo por no ser agresivo en el juego.

Esta medida es sin duda el mayor acierto de la asamblea FFIB de esta edición, que de forma secundaría podría llevar a un mayor respeto al arbitraje, dada la gran cantidad de persona que le perciben cómo sancionador, cuando simplemente arbitra de forma neutral (o de eso se trata). Que el árbitro pueda aplicar medidas positivas para el jugador reconociendo una conducta positiva puede suavizar la actitud tan negativa que muchas veces se da hacia el arbitraje.

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Máximo de 10 goles de diferencia y se elimina la tabla de goleadores en categorías prebenjamín, benjamín y alevín

Termino mi análisis con la medida más errónea y peor asesorada de toda la asamblea general. Lo peor es que pretende ser una medida para formar en valores a los jugadores, ¿a qué psicólogo deportivo habrán consultado para proponer esta medida en el Govern? Probablemente a ninguno y a conllevado el error de la asamblea FFIB.

Los valores se interiorizan por medio de los agentes socializadores (padres, entrenadores, amigos, árbitros, ídolos, etc.) no por normativas ni prohibiciones. El hecho de no contabilizar goles a partir de la diferencia de 10 goles debería ser una decisión, no una imposición, un aspecto que no se debió poner sobre la mesa en la asamblea FFIB.

Cuando un cuerpo técnico del equipo en cuestión, ordena a sus jugadores mantener la posesión y no incrementar goles por el respeto al rival es cuando los jugadores aprenden una importante lección: “el entrenador nos ha pedido que no marcásemos más goles, para respetar el honor de los rivales y cambiar la forma de jugar para mejorar otros aspectos”. ¿Qué lección aprenderá ese jugador que no suele marcar goles, cuando anote el gol que hace 11 goles de diferencia y éste no signifique nada ni suba al marcador? Habrá que hacer mucho trabajo para que ese jugador lo comprenda. ¿Cómo procedemos si vamos 11-1 y marca el equipo visitante 4 goles si no van a contar dado que se paraliza el marcador? Sin duda alguna, es una medida poco útil de la asamblea FFIB.

Sería importante hacer comprender que el deporte funciona para que prevalezca el más fuerte, el más talentoso y el más inteligente, al contrario que en la sociedad que se protege al débil y al desamparado, el deporte mantiene el orden natural de la vida, es por este motivo que todas las modificaciones de la competición que pretenden sobreproteger a los jugadores o proteger a los más desfavorecidos no funcionan y manipulan la naturaleza del deporte, evitando que los jóvenes aprendan valores de superación, de afrontar las dificultades, esfuerzo, gestionar la frustración y otros aprendizajes vitales que es mejor que aprendan a estas edades cuando su capacidad adaptativa es mejor.

De nuevo nos encontramos medidas para evitar las nefastas decisiones de entrenadores que deberían estar mejor formados para evitar esas derrotas de 15-0 o más, dado que los jugadores aprenden el respeto al rival, saber perder y saber ganar por las decisiones y mensajes que transmite el entrenador (el agente socializador más directo).

Al eliminar la posibilidad tras la asamblea FFIB de que se den estas decisiones equiparamos al formador en valores con el que no lo es, lo cual para los buenos entrenadores pueda ser un insulto, y encima esta medida habrá que saberla explicar a los chicos cuando sus goles no valgan nada y salgan frustrados de haberse esforzado tanto para nada. No le quitemos el mayor premio individual que existe en el fútbol cómo es marcar un gol.

Peor es si cabe, eliminar la tabla de goleadores, es evidente que marcar 70 goles con 10 años no tiene relevancia ninguna, y así se le debería transmitir a los jugadores y por consiguiente a los familiares. Si el límite goleador parece una medida para evitar nefastos formadores, esta medida parece pensada para evitar que familiares crean que tienen el próximo Messi o CR7 en casa.

De nuevo, lo necesario es formar, enseñar y que aprendan que en estas edades los goles no significan gran cosa y que controlar las expectativas del niño o niña es una prioridad. Ahora bien, no deja de ser una satisfacción personal marcar goles, más para la autoconfianza del niño, y no ofrecer dicha mención es un error.

Es importante saber que no sólo existen los premios materiales, sino también los sociales, para el niño, verse en la tabla goleadora es un premio en sí mismo, que refuerza su amor por el fútbol e incrementa sus ganas de ir a entrenar y a esforzarse y que debe ser complementada con un correcto control de expectativas por parte de la familia y del entrenador, lo cual, evidentemente requiere formación en psicología deportiva.

Por todos estos motivos, parece evidente que la propuesta no ha sido correctamente asesorada, sobre todo si pretendía formar en valores, pero cómo muchas veces pasa, era la opción más económica, dado que formar mejor o más a técnicos y a familias es lento, caro y demasiado beneficioso.

Al final, todo se resume en dar pescado o enseñar a pescar, cuando pensamos a corto plazo, damos pescado, cuando pensamos a largo plazo, enseñamos a pescar.

Esta medida de “intento de formar en valores” de la asamblea FFIB bajo el punto de vista adaptativo-psicológico es desacertada.

 

Para finalizar me gustaría recalcar, que es fundamental que los niños jueguen y tengan minutos, se lo pasen bien y disfruten, pero la vida no funciona exactamente así, por mucho pensamiento positivo que nos vendan. Imponer minutos de juego, límite de goles, etc. nunca ayudará a que se den situaciones que puedan ser obstáculos para los jóvenes y que deban superar por sus medios, levantando la cabeza tras 14 goles encajados una y otra vez, apoyando al equipo desde el banquillo y saliendo a darlo todo a 12 minutos del final, padres explicando a su hijo que aunque haya metido 5 goles no significa que sea mejor que otros jugadores y que lo importante es seguir esforzándose y trabajando, posiblemente todas estas enseñanzas valiosísimas que transmite el deporte, este año no se den en el fútbol balear.

Si bien me gustaría recalcar el gran trabajo que realiza la asamblea FFIB para permitir que se propongan aspectos de mejora de nuestro fútbol, para las tantas veces que aciertan, cómo todo el mundo alguna vez se equivocan. Espero que este análisis pueda aportar una visión distinta y reconducir muchas normativas hacia lo importante: la mejor y más amplia formación de técnicos, jugadores y padres.

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Comments
  • Sergio
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    Hola Oscar, me dedico al fútbol base desde hace aproximadamente 10 años como entrendor/formador, más unos 27 años practicándolo y quería felicitarte porque me parece un gran análisis el que has detallado respecto a las reformas de la asamblea. Y sobre todo estoy de acuerdo contigo en el error de la norma de los 10 goles de diferencia, pues únicamente en los “papeles” (actas, periódicos…) no marcarán los goles, porque tanto al que los recibe que sabe lo que ha encajado y se irá triste por la derrota, como el que los marca que ahora es como si no importase su esfuerzo por conseguir gol, se irá también decaído. Recibe un cordial saludo.