Mejorar, ¿qué hay más Importante?

Bienvenidos al 2018! Espero que hayáis empezado el año con más objetivos prometedores que promesas que difícilmente cumpliréis. Tras estos años trabajando en deporte base, amater y profesional, si tuviese que escoger el aspecto más importante para un deportista a medio y largo plazo sería el Aprendizaje y la capacidad para mejorar. A continuación hablaremos de este tema y cómo podemos centrar nuestra atención adecuadamente para asegurarnos de que mejoramos lo máximo posible y en la dirección adecuada.

Creo que antes de nada debemos hablar de lo que significa “mejorar” exactamente, y es que los que trabajan conmigo saben que mi trabajo siempre va dirigido al objetivo de mejorar su bienestar o su rendimiento con lo que hablamos de este tema a menudo. La percepción de mejora deportiva muchas veces, por no decir en la gran mayoría de los casos, es subjetiva; esto significa que tenemos una impresión sobre nosotros mismos o sobre los demás de que hemos mejorado en general o en algún aspecto pero no tenemos datos fiables que lo corroboren.

Es la subjetividad el peligro al que se acercan los deportistas cuando valoran su aprendizaje y sus mejoras. Supone un peligro porque el aspecto “mejorar” quedará indefenso ante el nivel de rendimiento que se esté ofreciendo en ese momento (el estado de forma actual) y obviamente ante los aciertos o errores cometidos en una competición deportiva o un entrenamiento. Por lo que cuando el rendimiento sea alto la percepción será positiva y será sencillo hablar de que se ha mejorado (habrá mejorado el estado de forma, quizás las capacidades o habilidades sigan siendo las mismas), pero cuando este deportista se encuentre en un bajo estado de forma o una falta de confianza, la percepción de aprendizaje será negativa y esto puede conllevar estados de ánimo negativos y un nivel aún más bajo de su autoconfianza o autoestima deportivamente hablando. En resumidas cuentas, la percepción de mejora se vuelve inestable.

El paso más simple a priori para ser capaz de tener una objetividad en cuanto a mejorar, es proponerse mejorar algo previamente a intentarlo. Es decir una de las técnicas o estrategias psicológicas que nos va a ayudar a mejorar va a ser el Establecimiento de Metas. Al tener un objetivo de aprendizaje tenemos una referencia más concreta y específica lo cual nos ayudará a pasar de pensar si “hemos mejorado” a pensar en si “hemos mejorado en esto”.

Una vez tenemos la referencia o el objetivo, es fundamental preguntarnos cómo vamos a saber que lo hemos mejorado. En ese sentido las estadísticas nos pueden ser de gran ayuda. Por lo tanto, si quiero mejorar la capacidad de tiro a portería de un futbolista, evidentemente voy a evaluar la frecuencia con la que sus tiros consiguen encontrar portería y cuantos se van fuera, por lo que esa medida objetiva la utilizaré para valorar si ha mejorado su “puntería”. Aunque muchas veces puedo tener obstáculos que dificulten ver estas mejoras en competición, es posible que dicho futbolista no tire a portería porque necesita mejorar sus desmarques y sus desplazamientos para encontrar situaciones de disparo, es decir, aunque el objetivo parece técnico, la clave para alcanzar esa mejora (además del aspecto psicológico) requiere de una mejora táctica previa.

Mejorar pues, será el objetivo de todo deportista, o debería serlo, al margen de su edad o condición. Los deportistas de élite son capaces de aprender y mejorar sus capacidades o situaciones competitivas de forma continua. Es decir, son capaces de encontrar objetivos que cumplir continuamente, de poner en practica una actitud psicológica de ambición y de perseguir el objetivo de mejora. Puede que algunos creáis que quizás no necesitéis trabajar el aspecto psicológico para mejorar, os diré que al igual que se puede mejorar, también se puede empeorar. Es mucho más sencillo asegurarse la estabilidad y la evolución deportiva si a nivel psicológico he trabajado todas mis posibilidades de mejora y estoy alineado con mis objetivos. En definitiva, cuanto mayor control tengo sobre mi evolución más reduzco las posibilidades de fracaso o de involución.

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A continuación voy a exponer los puntos que se trabajan desde la psicología deportiva para promover el aprendizaje y la mejora de los deportistas:

  1. Análisis Introspectivo de Cualidades Deportivas: El psicólogo deportivo conduce al deportista por sus áreas de rendimiento y mediante ciertos ejercicios, enfocamos las virtudes y capacidades que conforman la identidad deportiva y el autoconcepto del deportista. Esto ayuda al deportista a darse cuenta de su valor y a sentar una base firme de autoconfianza.
  2. Análisis de Situaciones Competitivas: Mediante el rol del deportista y el deporte en cuestión se identifican situaciones dónde el deportista destaca y se siente dominante y otras dónde el deportista sufre o denota una carencia. Esta serie de ejercicios ya son de utilidad en sí, dado que enfocan al deportista en situaciones que puede o podrá controlar cuando mejore en lugar de un resultado o de aspectos anotadores.
  3. Establecimiento de Metas de Rendimiento: Esta técnica psicológica es capaz de aumentar la motivación, la concentración y la autoconfianza, el psicólogo deportivo ayuda al deportisa a elaborar objetivos extraordinariamente útiles y aplicados. Junto a la perseverancia del deportista esta técnica ejerce un gran éxito percibido y mejoras objetivas. Las metas se enfocan para entrenamientos y competición, siendo en los entrenamientos dónde podemos ver mejoras objetivas.
  4. Análisis Realista del Rendimiento: Mediante las distintas formas de evaluación, el psicólogo deportivo ayuda al deportista a no basar su percepción de éxito y su autoconfianza en los resultados. Más bien, le enseña a tomar datos objetivos de sus propias acciones, las cuales puede controlar. Esto favorece la capacidad del deportista de mejorar, dado que aumenta la información de la que obtener nuevos objetivos de rendimiento.

Este proceso cíclico de entrenamiento psicológico produce un feedback positivo para el deportista puesto que es capaz de ver objetivamente como mejora y, la amplia mayoría de veces, esto viene acompañado de un alto nivel de forma o rendimiento competitivo.

Sin duda alguna no hay nada más importante que mejorar. Es evidente que los resultados son la vida del que compite en un deporte, pero recordemos que la consecución de resultados se dan en un espacio y tiempo, contra unos competidores de un cierto nivel. Con esto quiero decir, que conseguir un resultado no te da pie a conseguir otros si entre estos resultados no hay mejoras. Los rivales con el tiempo pueden mejorar o empeorar, es lógico que, ante la duda, nosotros preferiremos mejorar.

Como conclusión os dejo esta afirmación: Los resultados: victorias, derrotas, trofeos y otros aspectos; son lo que todo deportista busca mientras se ve obligado a no dejar de mejorar…si es que quiere conseguirlos.

Os deseo un feliz año 2018!

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